sábado, 19 de mayo de 2012

LXVI - Mi torre Snap-On

Hay un momento en la carrera profesional de las personas en que aparece una conciencia de haber llegado a un cierto nivel de conocimiento y control del tema. Me ocurrió a mi a mediados de los años 1970's y apareció un irreprimible deseo de poseer los mejores medios del momento.

"Equipo básico de los primeros mecánicos de aviación"


Conocía perfectamente que las mejores herramientas para mantenimiento de aeronaves eran las Snap-On, una marca norteamericana de calidad suprema en llaves de vaso, fijas, mixtas, etc., -quizá los destornilladores Phillips eran algo blandengues-, pero el resto superaba todo lo existente, no flexaban las bocas, mantenían la medida y el paralelismo no dañando las valiosas tuercas o cabezas de tornillos. Además cada pieza tiene garantía de por vida.




Curiosamente, muchos mecánicos utilizan herramientas de 6 euros para apretar una tuerca de 150 euros, lo que no es lógico. Si el material a mantener es valioso y delicado hay que utilizar herramientas del mismo nivel.

Una vez que comprendí ésto mi deseo fué el de tener mi torre roja de herramientas, de mi propiedad. Y la conseguí más por voluntad que por esfuerzo económico -que pasó a términos secundarios-. Pronto me adelantó la fama y empecé a exigir en todos los empleos posteriores ésta herramienta de manera que aun hoy todavía no he estrenado una sola de las piezas mias. Conservo la torre en mi casa.


Resultó que si querían mis servicios tenían que proporcionarme una torre Snap-On y curiosamente me las facilitaban. Luego me enteré de que presumían de tener uno de los mejores Técnicos de Mantenimiento de Aeronaves que utilizaba la Mejor Herramienta. Así no faltaron los clientes para sus servicios post-venta y a mi para más reconocimiento. Y prestigio y salario corrían paralelamente, así que fué una táctica acertada para mí (los pianistas de prestigio también exigen tocar sólo en los "Steinway & Sons" y eso les aumenta la categoría, intrinsicamente).

Por cierto, también disfruto de mi Steinway and Sons del año 1885.

En mi caja no faltan juegos completos en métrico y en pulgadas para aviones europeos y americanos (e ingleses), dinamométricas, útiles especiales y alguno más caprichoso, etc. Pero para mi destaca el VOM (Volti-Ohm-Miliamperimetro) de la marca Simpson 260 analógico, el más sugerido en los Manuales de Mantenimiento de los aviones de las fábricas USA en la segunda mitad del siglo anterior y en los primeros años del actual, también por estrenar. (ver en foto el aparato de abajo-derecha).

Siempre he preferido los VOM analógicos a los digitales. En éstos, las cifras cambian a saltos mientras que en los analógicos, con el movimiento de la aguja más pausada se "vé" la corriente fluir.


Una curiosidad, al tener unas raices salmantinas en mi árbol genealógico, me salió del alma poner una placa que indicaba el "agradecimiento" de la caja hacia su dueño, costumbre de esa tierra: "Visca el meu amo" (Viva mi dueño). NOTA: este curioso escrito se solía poner en baules y cofres con los valores entrañables de cada uno. Ver uno de ellos en el Museo Etnológico de Barcelona.



ReF.:  (LXVI)   RMV  /  Marcas mencionadas, Snap-On, etc /   

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